El presidente de México, Felipe Calderón, habla este miércoles durante una reunión con empresarios, dirigentes políticos y miembros de la comunidad mexicana en Houston (EEUU). EFE
Houston (Texas) 26 abr (EFE).- El presidente mexicano, Felipe Calderón, ha cerrado su última visita como mandatario a Estados Unidos con un discurso sobre la importancia de la inmigración para ese país y reuniones para promover el comercio a lo largo de la frontera.
En un encuentro con la comunidad mexicana, Calderón ha recordado que la emigración mexicana a Estados Unidos llegó a mediados del siglo XX porque hacían falta "invitados, y como tal se los debe de tratar", al tiempo que ha mostrado su oposición a la ley migratoria de Arizona, debatida hoy en el Tribunal Supremo estadounidense.
En su opinión, esas regulaciones "discriminan por el aspecto de una persona" y ha recordado que la mayoría de los mexicanos en EE.UU. son gente "trabajadora y audaz" que contribuye al desarrollo económico de su vecino del norte.
El presidente ha hecho un repaso de los logros del país en los últimos años, como educación, lucha contra el crimen o sanidad, a lo que atribuyó que la migración neta de México a Estados Unidos haya llegado a cero por primera vez en la historia, tal y como constató esta semana un estudio del Centro Hispano Pew.
A pocos meses de las elecciones presidenciales de México, Calderón ha pedido que la oposición del Congreso se sume a las reformas para que la economía mantenga el crecimiento, para que se de más contratación, productividad y competencia.
En opinión de Calderón, el estudio del Centro Pew demuestra que "es necesario plantear una reforma migratoria integral que beneficie la prosperidad de ambas naciones", y el temor de algunos en EE.UU. sobre un efecto llamada para los mexicanos no se justifica.
"A nosotros no nos interesa que se nos vaya lo mejor de México. No nos interesa promover la inmigración, pero no queremos que se vulneren los derechos y la dignidad" de los inmigrantes mexicanos en EE.UU., indicó el presidente.
En cuanto a la lucha contra la corrupción, el presidente mexicano ha reconocido que hay trabajo por hacer y se ha referido a escándalos como el de la cadena estadounidense Wal Mart, que supuestamente sobornó a funcionarios mexicanos para acelerar la apertura de supermercados.
Los asistentes han tenido ocasión de transmitir sus demandas consulares y sobre problemas que afectan a la comunidad mexicana en Estados Unidos, como las redadas de la policía migratoria estadounidense a indocumentados.
En Houston y sus alrededores residen casi un millón de personas de orígenes mexicanos, lo que lo convierte en la comunidad foránea más importante de la región.
En un acto improvisado, Calderón se ha dirigido al más de centenar de personas que protestaban en el exterior del centro comunitario Ripley por un estado laico en México y para que frene la reforma del artículo 24 de la Constitución, y les ha recordado que él defiende la separación de iglesia y Estado.
Esta mañana, frente de unos 160 empresarios, el presidente ha destacado la gran importancia de Texas en la relaciones económicas y culturales con México y ha subrayado el buen ambiente de negocios de su país y su utilidad como plataforma comercial al resto del mundo.
El presidente mexicano ha resaltado la importancia de las relaciones comerciales entre los diez estados fronterizos de ambos países, que en números conjuntos equivaldrían a la cuarta economía mundial.
En 2010, México fue el primer destino comercial para los productos del estado de Texas, con el 35,1 % de las exportaciones, al tiempo que este estado del sur de EE.UU. fue el primer exportador estatal estadounidense para el vecino norteamericano.
La zona fronteriza entre México y Estados Unidos es la que se beneficia de manera más significativa del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, por lo que Calderón ha destacado su importancia para la prosperidad de ambos países.
Calderón, que ha llegado a Houston procedente de Washington y rodeado de estrictas medidas de seguridad, ha estado acompañado por su esposa, Margarita Zavala; la canciller, Patricia Espinosa, y los titulares de Economía, Bruno Ferrari, y de Energía, Jordy Herrera.
