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La tele asume la ficción más osada del cine, pero con unas audiencias fragmentadas

INDUSTRIA ENTRETENIMIENTO | 12 de marzo de 2012

CUL06. BARCELONA, 12/03/2012.- Fotografía facilitada por la Fundación Barcelona Media del experto en "show businnes" y vicepresidente de producción de Disney durante 12 años, Martin Kaplan, que ha visitado la capital catalana con motivo del décimo aniversario de la Fundación Barcelona Media para hablar de la transformación de la industria del entretenimiento. EFE/SÓLO USO EDITORIAL

Sergio Andreu

Barcelona, 12 mar (EFE).- Como vicepresidente de producción de Disney que fue durante 12 años y experto del "show businnes", Martin Kaplan es tajante cuando afirma que el poder transformador del cine es historia y que ahora es la televisión la que asume riesgos en la producción de ficción pero con audiencias cada vez más fragmentadas.

Kaplan explica en una entrevista a Efe que a pesar de que las tecnologías han democratizado la creación audiovisual, en las grandes productoras de cine y en las principales cadenas de televisión quien sigue mandando "es la audiencia y el dinero".

La fragmentación del público en el ámbito televisivo está provocando que las cadenas se hayan visto obligadas -en EEUU por los canales de pago y en España en menor medida por la TDT- a diversificar contenidos para hacerlos atractivos a cada tipo de consumidor, afirma este experto, que ha estado en Barcelona con motivo del décimo aniversario de la Fundación Barcelona Media para hablar de la transformación de la industria del entretenimiento.

Fundador de la Escuela Norma Lear Center -especializada en analizar el impacto social de los medios de entretenimiento-, este escritor afirma que hoy en día aunque tengas una buena idea para un guión, si detrás de ella no hay una estrella que actúe como una "marca" para respaldar el proyecto, hay pocas posibilidades de que salga adelante en un gran estudio.

Por eso, las productoras optan tan a menudo por hacer filmes basados en superhéroes, nombres ya conocidos que sirve para allanar el terreno de la publicidad y por eso prefieren pagar por los derechos de cómics que pensar en algo nuevo.

El otro aspecto que ha cambiado radicalmente la industria del entretenimiento ha sido la revolución tecnológica que ha convertido en 'pirateable' todo lo que puede pasarse a soporte digital.

"Un ejecutivo de Disney decía que la piratería es un modelo de negocio y que nosotros tenemos que competir con ello", asegura.

Una solución, indica, sería intentar sincronizar al máximo ("day and date") los estrenos de las películas en cine, dvd y canales de pago, para que el espectador elija cuándo y cómo ver un filme (y no caiga en la tentación de la piratería), y también en las series de televisión, como ya ocurre con algunas producciones que se ven casi de forma simultánea en EEUU y Europa (como "Perdidos").

Kaplan dice que hay espectadores que están dispuestos a pagar una cantidad "justa" por ver una película. "Hay quien no quiere sentirse culpable o que el ordenador se le infecte con un virus al bajarse un archivo", subraya, aunque reconoce, no obstante, que el pirateo en países como España o Corea del Sur es especialmente virulento.

Este escritor revela que le encanta cocinar y ver televisión y que su programa favorito es "Daily show with John Stewart", un show de sátira política que él sitúa en la línea del "Polonia" de TV3.

Remarca que mientras el cine de EEUU ha perdido su cara más comprometida, la televisión ha tomado el relevo con series temáticamente más arriesgadas y de impecable factura.

"Es extraño, porque la televisión se suponía que había muerto, y si eras un escritor de tele eras como un apestado; ahora es casi al revés", argumenta.

Sobre la oscarizada "The artist", una película muda y en blanco y negro, reconoce que como espectador le divirtió pero que se trata de "un collage, una mezcla de 5 o 6 películas que ya habíamos visto, un remake sin nombre, aunque la gente joven no lo sepa".

Para Kaplan, en general, los países desarrollados han ido convirtiendo todo los ámbitos de la vida en un asunto recreativo.

"Ha tomado la sociedad. Las noticias son entretenimiento, la política es entretenimiento, la arquitectura, incluso la religión; el problema es que algunos temas no te los puedes tomar siempre a broma, pero en la era del entretenimiento nadie quiere arriesgarse a resultar aburrido", afirma.

Aunque considera que se ha perdido la emoción colectiva que suponía compartir una sala y escuchar reír a todo un auditorio, Kaplan cree que las personas siguen ahora conectadas consumiendo espectáculos de forma privada, en su casas, pero comentando todo lo que ven por Twitter. "No es un sentido tan físico de estar juntos, pero no estamos aislados", recalca.

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