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Wassyla Tamzali: "La ley del harén ha entrado en las empresas"

ISLAM MUJER | 16 de abril de 2012

B04. BARCELONA, 16/04/2012.- La abogada y escritora argelina Wassyla Tamzali, abanderada del feminismo y el laicismo, en la presentación hoy en Barcelona de su nuevo libro: "Mi tierra argelina. Una mujer entre la revolución y la guerra civil" (Saga Editorial), en el que narra su desencanto como testigo de la historia reciente de Argelia. EFE/Toni Garriga

Barcelona, 16 abr (EFE).- La abogada y escritora argelina Wassyla Tamzali, abanderada del feminismo y el laicismo, cree que el auge del Islam se debe en parte al racismo que impera en Occidente, y, aunque reconoce que la mujer se ha alfabetizado en los países árabes, lamenta que la "ley del harén" haya entrado en las empresas.

Tamzali (Argelia, 1941), que durante casi 20 años dirigió el programa de la Unesco por la igualdad de género, presenta hoy en Barcelona su nuevo libro: "Mi tierra argelina. Una mujer entre la revolución y la guerra civil" (Saga Editorial), en el que narra su desencanto como testigo de la historia reciente de Argelia.

En una entrevista con Efe, la autora, que desde 1996 dirige el programa de la Unesco para la promoción de las mujeres del Mediterráneo, ha explicado que el libro lo concebió como la explicación de la utopía de los años 60, la descripción de la felicidad de los primeros años de la independencia de su país y la frustración del fracaso por no haber alcanzado aquella utopía.

"Cuando acabé el libro vi que había dado sepultura a mi padre", un acaudalado industrial argelino que fue asesinado en 1957 por un joven activista del FNL y cuya muerte marcó a la joven Tamzali que, gracias a pertenecer a una familia con recursos, pudo estudiar y viajar, pese a que los bienes de su familia fueron nacionalizados.

Sobre la situación de la mujer en los países árabes, Tamzali, de madre española que se convirtió al Islam por amor, opina que, aunque las leyes no han evolucionado desde los años 60, "ha mejorado su alfabetización y hay más mujeres que trabajan, pero la sociedad se ha islamizado más".

"Ahora una mujer puede ser ministra, directora de un banco...pero en Argelia, contrariamente a Europa, el desarrollo de las capacidades profesionales no ha ido a la par con la legislación, porque una mujer ministra viuda y con un hijo de 20 años aún tiene que pedir permiso a su hijo", ha explicado Tamzali.

"Hemos desarrollado la presencia de la mujer en los lugares de trabajo, pero se conserva la ley del harén, nuestra utopía era que las leyes del trabajo entraran en las casas, pero ha sucedido lo contrario, la ley del harén ha entrado en las empresas", ha lamentado la autora, que también publicó en español el libro "El burka como excusa", en el que rechaza tajantemente el uso del velo.

Para Tamzali, la cuestión de la mujer en los países árabes "es una cuestión política, no religiosa" y denuncia que "los 50 años de régimen autoritario han llevado a un desmoronamiento político y moral de Argelia, por lo que los únicos valores morales reconocidos son los que se atribuyen a la religión".

Según la autora, en los países musulmanes se usa la religión "para controlar a los ciudadanos". "No es una cuestión religiosa, el enfoque tiene más que ver con los comportamientos", aclara.

Para Wassyla Tamzali, el Islam no ha evolucionado y ha conservado "una dimensión sexual enorme en toda la cultura islámica y en los países árabes, donde la virginidad es fundamental y crece el número de mujeres que se reconstruyen el himen para casarse".

"El deseo sexual de los hombres es divino para los islamistas, por eso cuando hablamos del velo estamos hablando de la sexualidad masculina", ha remarcado.

Tamzali cree que la revolución de la denominada primavera árabe favorece a las mujeres, "lo que es un peligro para ellas es la contrarrevolución".

"El problema de los occidentales es que se piensan que los islamistas son revolucionarios cuando en realidad son contrarrevolucionarios y ahora son contrarrevoluciones lo que hay en los países árabes, pero los occidentales están ciegos", ha dicho.

Aunque cree que Occidente poco puede influir en estas contrarrevoluciones, Tamzali cree que la mejor ayuda que pueden aportar los países occidentales "es barrer primero sus casas porque hablamos de igualdad en Argelia, lo primero que te dicen es: mira que pasa en Francia".

Por eso, cree que los comportamientos de racismo en Europa hacia los musulmanes fomentan el auge del islamismo.

Tamzali ha comparado las revoluciones de la primavera árabe con el fenómeno del movimiento de indignados en España: "Primero se vio formidable, pero luego vemos que quien toma el poder es la derecha, los que defienden la contrarrevolución, queremos hacer la revolución para cambiar las cosas y son los contrarrevolucionarios los que toman el poder".

La autora también denuncia que en muchos países "las mezquitas se han convertido en lugares de reunión política, porque los militares lo prohíben todo, excepto las mezquitas".

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